Tabata Amaral: Y es terrible.
Tabata Amaral: Y voy más allá.
La culpa es de la clase política, de la cual formo parte.
Tabata Amaral: Lo tengo claro.
Tabata Amaral: El dinero que las casas de apuestas toman de las familias brasileñas termina en el bolsillo de diputados y senadores, que trabajan para evitar cualquier regulación.
